A pesar de tener estudios, tan sólo uno de cada dos jóvenes menores de 30 años se encuentra en activo. Los jóvenes prefieren continuar estudiando al no tener oportunidades laborales con unas condiciones adecuadas, antes que aceptar contratos temporales y parciales por sueldos ínfimos. 

Según un estudio del Banco de España, aunque no conoce el motivo (demográfico, económico, social…) por el que cada vez los jóvenes entran al mercado laboral más tarde. En concreto, los jóvenes entre 16 y 29 años representan un 17 % de la población en edad de trabajar, siendo 6’6 millones y, sin embargo, suponen un 13’5% de la presencia en el empleo. 

En este mismo informe también se destaca la elevada temporalidad de la población joven, entre la cual un 54% se encuentra trabajando con contratos temporales, así como también las jornadas reducidas, suponiendo un 26% de los contratos. Además, si se tienen en cuenta los salarios de estas contrataciones, son un 44% inferiores a la ganancia media anual (16.440 frente a los 23.646 euros).

Una de las explicaciones que se da a estas situaciones es el nivel de cualificación, el tipo de trabajo, la antigüedad en la empresa, etc… Sin embargo, la proporción de jóvenes con baja cualificación es cada vez menor y, por el contrario, abandonan la búsqueda de empleo debido a que no aceptan las condiciones de los puestos de trabajo del actual mercado. 

No obstante, en la mayoría de las ocasiones este aplazamiento de la búsqueda de empleo se produce al priorizar la continuación de los estudios, por lo que, los jóvenes “ninis”, como son llamados aquellos que no estudian ni trabajan, suponen una proporción insignificante en comparación con estos otros que prefieren optar a mejores condiciones de trabajo, aunque eso suponga una inversión económica mayor.