El 45% de las personas que en 2018 perdieron la vida durante su jornada laboral fallecieron por un infarto, cardíaco o cerebral. El trabajo, a pesar de que no suele ser la causa de enfermedades cardiovascular a conocer, sí puede ser el detonante, afectando en consecuencia a las personas que trabajan a turnos.

Así se ha dado a conocer durante los Diálogos Efe Salud “Salud cardiovascular y entorno laboral”, en las que varios especialistas han analizado la relación entre este tipo de enfermedades y el trabajo.

Tal y como ha explicado el coordinador de Quirón prevención en Alicante, el trabajo en sí no produce cardiopatías isquémicas ni alteraciones de la salud cardiovascular, pero una persona con predisposición, con un trabajo “mal llevado” y estrés mal gestionado sí puede generar un proceso patológico como un infarto de miocardio o un accidente vascular cerebral.

También el especialista en Cardiología en Quirón salud ha destacado que el 30% de los trabajadores tienen dos o más riesgos cardiovasculares y que a partir de los 45 años es más determinante toda esa carga de estrés o trabajo a turnos. Han indicado que el tipo de trabajo y la actividad física que requiere son otros dos grandes condicionantes.

Además, las posibilidades se multiplican en los trabajos a turnos o con jornadas laborales que apenas dejan tiempo para comer y que implican un estilo de vida que aumenta los factores de riesgo.

Romper los ritmos normales, provocar picos indebidos de cortisol, no descansar bien o estrés son algunas de las consecuencias de trabajar a turnos. En un estudio realizado a los conductores de autobús de Londres, se pudo reflejar que los que trabajaban a turnos tuvieron un 25% más de casos de infarto que los que no.