La ultraderecha española va adquiriendo confianza en las calles conforme se ve apoyada por el panorama político nacional y europeo.

Con el alza de los partidos de ultraderecha como Vox, que consiguieron llenar la plaza de Vistalegre con más de 9000 personas, los partidos de derecha, como PP o Ciudadanos, sufren una fuga de votantes que encuentran en Vox el mensaje más nacionalista y demagogo de las últimas décadas, en lo que a consecuencia de esto, vemos como el partido de Pablo Casado arremete más hacia el sentimiento nacional, el libre mercado más salvaje, la defensa del modelo de familia tradicional… con tal de evitar que Vox y Ciudadanos le arranquen al electorado más conservador.

Este auge de la extrema derecha se ve repercutido en las calles, donde la ultraderecha muestra sus consignas y proclamas fascistas, la gran mayoría alabando a la España Franquista o arremetiendo contra los inmigrantes, bajo el argumento de protección hacia la unidad nacional y territorial.

Este auge se ha visto reflejado en la manifestación del 9 de Octubre en Valencia. Dicha manifestación es históricamente antifascista y otros años ha transcurrido con altercados por parte de grupos nazis, como vimos en 2017 donde realizaron varias agresiones. Este año ha contado con una numerable respuesta por parte de grupúsculos de ultraderecha, en la que se encontraban miembros de “España 2000” y miembros de la ultraderecha nacional, como Pedro Pablo Peña, líder de “Alianza Nacional”, en el que él mismo se define como “nacionalista y hitleriano”. Fueron con el propósito de incitar a los grupos antifascistas, mediante provocaciones y amenazas, con proclamas anticatalanistas y nacionalistas.

Con la crisis capitalista se da el auge de la ultraderecha, tanto a nivel parlamentario, como se ve en el caso de Vox, como en las calles, como ha sucedido en Valencia este 9 de octubre, donde no solo había “ultras”, sino también familias, hombres y mujeres de mediana edad y hasta menores de edad acompañados de sus padres soltando insultos xenófobos; haciéndose hoy en día más que necesario desenmascarar a estos grupos fascistas, que engañan a los trabajadores haciendo creer que su enemigo es el de fuera, sin señalar a los que realmente les ahogan en su miseria, los empresarios e instituciones.