negocio apuestas obreros
Fuente: larepublica.es

Entre Cuatro Caminos y Plaza de Castilla se pueden contabilizar hasta 14 casas de apuestas. A pesar de que no existen aún datos oficiales, el registro de la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, que tiene la competencia de autorizar su funcionamiento, tenía censados 606 locales al cierre de 2017. Una cantidad que duplica prácticamente los 304 que contabilizó en 2013.

Estos locales no surgen por casualidad ni en cualquier sitio. Su existencia se ha multiplicado en barrios obreros, como Vallecas o Tetuán. Mientras en Madrid las casas de apuestas crecen en un 140% en barrios pobres desde 2014 a 2017, en los barrios ricos descienden.

 La adicción al juego y las apuestas es una losa cada vez más pesada para los trabajadores de los barrios obreros y especialmente para la juventud. En los Presupuestos del Estado para 2018 se han convertido Ceuta y Melilla prácticamente en paraísos fiscales para las casas de apuestas online, rebajando los impuestos para estas.

Pero no es la primera relación entre el Estado y las casas de apuestas; el exministro de Justicia, Rafael Catalá, fue secretario general de Codere, una de las empresas españolas de juego más grandes con presencia en España, Argentina, México, Uruguay, Colombia, Panamá, Brasil e Italia, una relación más que amistosa entre la ludopatía -las grandes multinacionales- y el Estado.

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