CaixaBank ha dicho que hay que retrasar la edad de jubilación y que la subida del salario mínimo es perjudicial para la economía. Su economista jefe, Enric Fernández, hizo este análisis y dijo que la situación era insostenible. Y es cierto que la subida de salarios y la pronta jubilación perjudica a la economía, a su economía. CaixaBank esta vez no hablaba solo en su nombre, sino en nombre de todas las empresas que han visto que sus beneficios quizás mengüen con estas medidas.

La empresa recientemente anunciaba su “ayuda” en forma de financiación para los afectados por las inundaciones en Málaga. Sin embargo, no parecen tan interesados en la ayuda social si va en contra de sus intereses.

Sobre la edad de jubilación, no veremos a CaixaBank hablando que les interesa más gente trabajando más tiempo para que haya aún más paro y que puedan bajar los sueldos. CaixaBank habla sobre cómo en 2050 el ratio de jubilados y pensionistas será de “un cotizante por cada pensionista”. No se le ocurre a este economista ver otro tipo de ratio; cada uno de esos pensionistas fue antes cotizante. Además alega que está subida en la edad reducirá la tasa de paro, aunque parezca imposible que hacer que la gente trabaje durante más tiempo ayude a que se contraté a gente nueva para sus empleos.

En cuanto a la subida salarial prevista para 2019, habla de que “dificultará la creación de nuevos empleos en aquellos que están en esa franja de salarios”. ¿De verdad se perderán puestos de trabajo porque los empleados cobren más o simplemente el empresario cobrará menos beneficios? ¿Acaso Caixabank o cualquier otra empresa esta perdiendo dinero por dar empleo a sus trabajadores?

Además, ha hablado de la coyuntura económica mundial, diciendo que el mayor riesgo de la economía son los “populismos” .

Pero lo más destacable sin duda es que todo esta charla no era una simple descripción del panorama económico. La conferencia era por empresarios y para empresarios (directivos de CaixaBank). Y no hablaba sobre la empresa solo, sino también sobre que quiere la empresa que haga el estado, y dirimir entre que elegir para los ciudadanos, evidenciando el método de presión y el poder que poseen las empresas en España.