Franquismo crímenes
Fuente: Público

El general en la reserva Manuel Fernández-Monzón, investigado por el Ministerio de Defensa por la firma de un manifiesto en apoyo al dictador Francisco Franco, defiende la idea de que no hubo 140.000 “asesinados ni desaparecidos” durante el franquismo.

En la misma línea, dice no condenar los casos de asesinato y detenciones porque “fueron todos condenados por tribunales de entonces, absolutamente legales, que eran consejos de guerra”. Estas afirmaciones, que tanto nos recuerdan al negacionismo nazi, no son más que un reflejo de la cruda realidad que se vive entre algunos miembros y dirigentes de los cuerpos de seguridad del Estado de nuestro país, supuestamente “democráticos”.

En sus declaraciones a “El Programa del Verano” de Telecinco, aseguró que la cifra de desaparecidos era “muy inferior”, en base a supuestas “investigaciones muy recientes” que han demostrado este hecho.

“Pura y simplemente, lo de los 140.000 asesinados y represaliados después de terminar la Guerra Civil es mentira. Es mentira. No existen esos 140.000 asesinados ni desaparecidos”. En las mismas declaraciones, ha dejado claro su rechazo a la ley de Memoria Histórica que en su momento impulsó Zapatero, calificandola de “ley de odio histórico”, que según él terminó con la paz y la reconciliación que “estaba perfectamente hecha”.

Manuel Fernández-Monzón sigue siendo investigado por su colaboración en la redacción de un manifiesto franquista. Pero todos sabemos que este problema no se resolverá con simples sanciones, la presencia de defensores del fascismo en los órganos del estado de este país, en concreto en el Ejército, es un problema general, que arrastramos desde la transición y aun no hemos sido capaces de solucionar.

¿A quién defienden las instituciones cuando son conocedoras de estos hechos? No se trata de un manifiesto, sino de un fenómeno que juega en contra de todos nosotros, que obstaculiza la existencia de una justicia y de un estado que defienda la intereses de la gran mayoría, y no de un grupo de grandes propietarios anclados al poder desde el golpe de estado de 1939, incluso antes.

La verdadera herida, aún sin curar, es que sigamos dependiendo de los bancos y los grandes propietarios que en su momento pusieron a Franco en el poder, y que a día de hoy nos hablan de democracia y de olvidar el pasado de todos los españoles.

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