La cúpula de Nissan Motor Ibérica ha conseguido pactar con los sindicatos la eliminación de 600 puestos de trabajo en su fábrica de Zona Franca en Barcelona. El acuerdo se selló en una reunión celebrada el pasado jueves entre la patronal y la supuesta representación sindical de los trabajadores, todo ello mediado por la Consellería de Trabajo de la Generalitat. Este acuerdo llega mes y medio después de peliagudas y tediosas conversaciones entre ambas partes, también llega una semana después de presuntamente la ruptura de esas negociaciones.

La empresa fuerza su mejor sonrisa y pretende llevar a cabo este recorte de personal con unas 450 a 500 prejubilaciones a trabajadores que, eso sí, deberán al menos tener 55 años, a estos Nissan promete abonarles el 85% de sus salario bruto hasta los 63 años. El resto de los puestos de empleo que serán eliminados consistirán en bajas voluntarias e incentivadas, incentivadas con el el dote de 50.000 euros, que es lo que se ofrecerá a dichos trabajadores.

Por otro lado, este acuerdo pretende ser también una garantía de inversión por parte de la empresa, dada la baja y abandono de la producción de automóviles en la zona. De un año para otro, se han pasado a producir en las instalaciones de Zona Franca de 127.800 unidades a solo 82.500. Uno tras otro: el Pulsar, las furgonetas NV-300 y la NV200 de diésel han ido abandonando este punto industrial. A día de hoy solo se fabrican rancheras para Nissan, Renault y Mercedes y además de la versión eléctrica de la NV200.

La condición de esta inversión, de esta apuesta por la producción industrial de nuestro país, fue uno de los puntos clave que hacía saltar las negociaciones hacía solo una semana. Ahora la representación sindical confía en la empresa, gracias al añadido de “la empresa se compromete a trabajar para garantizar el nivel de empleo existente, una vez realizado el redimensionamiento de la plantilla” en el documento resolutivo del acuerdo. El compromiso de Nissan es invertir 70 millones de euros en una nueva planta de pintura en la zona, cosa necesaria debido a que sus prácticas están al borde de infringir la normativa medioambiental.

Parece a primera vista una negociación exitosa para los trabajadores, sin embargo una prejubilación a pesar de estar siendo retribuido no es el 100% del sueldo y eso se puede fácilmente traducir en dificultades en el dia a dia de las familias de esos empleados, ya que, siendo realistas, en España las necesidades de una familia necesita no de uno, sino de al menos dos sueldos completos. Además de ello, mucho se confían los sindicatos y el mediador legislativo de que las promesas de inversión y futuro de Nissan se hagan realidad. Más allá de un acuerdo y más allá de la Zona Franca de Barcelona, la industria en España está en un momento crítico. Nuestros gobiernos más allá de las superficialidades y la unidad de España, no proponen medidas reales para mantener y desarrollar la industria. En ​lugar de eso, las pocas factorías que hay se cierran y se abandonan, para dar paso a bares, restaurantes y hoteles, el sector turístico que genera trabajo mal retribuido, temporal y precario.​