Se ha hecho obvio que el circo que dábamos por inevitable no funciona. Un “mal menor” que ha terminado siendo intolerable. En esta epidemia que ha detenido al país, ha caído la máscara de payaso con que pretendían desviar una y otra vez nuestra atención, con el fin de ocultar nuestro falso régimen democrático, corrupto desde su raíz, el Jefe del Estado.

Una vez que cae todo lo accesorio, sólo quedan los más humildes empleos, que la evidencia ha desvelado como los más esenciales, sosteniendo a la gente en una estructura que funciona de forma autónoma, por encima de la farsa institucional de este país.

Los Trabajadores.

Por Javier Ballstoucher.