Desde que el barco Aquarius llegó a la escena mediática española, ha sido utilizado por unos partidos y por otros para atacarse y rascar un par de votos. Esta última vez ha sido Pablo Casado, si hace unas semanas se presentaba como el “adalid” de la no inmigracion, que no había dni para todos, que había que reforzar la frontera y los cuerpos de seguridad, sus últimas declaraciones no van muy de la mano con estas otras.

Y es que ahora, al haber denegado el Gobierno el atraque del “Aquarius”, ha tomado una nueva estrategia, un golpe de timón con el que ha atacado a PSOE denominándolo de “incoherente y cínico” – apuntéselo usted también Pablo- y se comporta como si sus anteriores acometidas no hubieran sucedido.

Tanto los actos del Gobierno como las declaraciones del PP, en status de “oposición”, han mostrado de nuevo que esto se trata de un juego electoral, de tira y afloja entre las fuerzas políticas por conseguir votos sin importar que la “baza electoral” sea la muerte de personas en el Mediterráneo.

La demagogia de ambos partidos es palpable y descarada, y ninguna de sus políticas va a acabar con la situación que sufre la clase trabajadora española ni tampoco en los países de origen de la inmigración, de los cuales incluso ha sido partícipe el Estado español como adelantamos hace unosdías con su participación en la matanza de Yemen.