Pablo Casado guerra
Fuente: El Economista

Pablo Casado ha sido elegido nuevo presidente del Partido Popular en su XIX Congreso extraordinario. Tras unas primarias polémicas, el candidato más joven y no poco conocido por sus posiciones cercanas a Vox y Ciudadanos, ha conseguido 1.701 votos a favor, superando a Soraya Sáenz de Santamaría que ha logrado 1.250. La votación, que ha contado con la participación total de 3.082 compromisarios, cierra unas de las primarias más polémicas de los últimos años.

No han sido pocas las noticias sobre el enfrentamiento entre los bandos de Soraya y Casado. El juego sucio, las puñaladas traperas, la manipulación o instrucciones tendenciosas entre la militancia del PP han dejado claro a toda España que estas primarias no han girado en torno a las necesidades de los españoles, sino más bien, en torno a intereses más oscuros, que dejaron de ser excepcionales hace tiempo entre las filas del Partido Popular.

El nuevo equipo ejecutivo de Casado, formado entre otros por Javier Campoy, Rafael Catalá, Diego Calvo, Alejandro Fernández, Isabel García Tejerina, Andrea Levy, Javier Maroto, Dolors Montserrat y Juan Ignacio Zoido, ha “abierto sus brazos” a algunos de los primeros opositores que tuvo Casado en las primarias, así como a miembros del bando de Soraya Sáenz de Santamaría. Lo que está claro es que Casado ha llegado a donde querían él y los suyos, el peligro para ellos ya ha pasado.

Las primarias del PP han dejado un mal sabor de boca a muchos españoles, y no es para menos, a pesar de que los medios de comunicación se han privado de meterse en demasiados líos. Pocos pueden creerse que la competencia que se ha creado entre los dos grandes bandos de Sáenz de Santamaría y Casado provenga de su “compromiso” por el Partido y por España.

El famoso vídeo que se hizo viral en las redes sociales sobre la versión “Cuéntame” de los candidatos de Soraya, solo ha sido la punta de iceberg de toda la pugna por el poder en el PP, de todos los ataques que hemos llegado a conocer y aquellos que no han salido a la luz todavía.

Sucesos como la llamada de Javier Maroto a Mari Mar Blanco, en la que chantajea a la viuda de Miguel Ángel Blanco con una secretaría ejecutiva y un plus de 2000 euros al mes, o dejar de ser “tan bien tratada” en la Sexta de Ferreras si no apoya la candidatura de Casado, nos han demostrado a todos qué relevancia han tenido las primarias para el tráfico de influencias en el Partido Popular.

Pablo Casado ha declarado querer recuperar al grueso electoral del PP, al de “las banderas en el balcón”, “las víctimas del terrorismo” o los silenciados por el “peligro secesionista”. En su discurso ha tocado temas como el aborto, la bajada impuestos o el artículo 155 en Cataluña, y ha asegurado estar orgulloso de la trayectoria del PP, así como de los retos que tiene que afrontar el partido en el futuro.

Lo que ha dejado claro esta larga jornada es que la lucha por la presidencia del PP no se ha basado en avanzar por mejorar España, ni en encontrar soluciones a los conflictos internos del Partido. Más bien al contrario, ha sacado a la luz los intereses económicos y de influencia que siguen marcando la vida de sus altos cargos, de que detrás de cada posición elevada en el Partido, se encuentran numerosos beneficios en juego, sobornos, buena vida, y, de lo que menos se ha hablado estas últimas semanas, empresas que no quieren perder su buena relación con las instituciones.

Esta es la verdadera cara del PP, enarbolan en cada discurso su “compromiso” con España y los españoles, pero a la hora de la verdad, lo único que les preocupa es sacar tajada y cubrir las expectativas de quienes invierten en su partido, a través de puestos en la administración, sueldos elevados y cargos en grandes empresas.

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