Sólo el barrio palmesano de Pere Garau, con alrededor de 30.000 habitantes, cuenta ya con 22 puntos de juego, entre los que habría incluidos bingos, apuestas deportivas, salones de juego, administraciones de lotería y puntos de venta de la ONCE.

Los datos, aportados por la Asociación Juguesca y la FAPA, muestran datos alarmantes para un barrio que ha sido tradicionalmente obrero y que ahora se encuentra gravemente afectado por esta problemática que afecta principalmente a hombres de entre 20 y 35 años.

Según el director de FAPA Mallorca (Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), Miguel Ángel Guerrero, la ciudad de Palma tendría en estos momentos un 40% más salas de juegos y de apuestas que Madrid por número de habitantes. En concreto, existen 70 casas de juego en la capital mallorquina, a lo que habría que sumarle otras ofertas de juego como bingos, etc.

Desde la federación se advierte sobre el riesgo que suponen este tipo de establecimientos en las cercanías de los colegios e institutos, ya que, según la normativa de la comunidad autónoma, deben estar al menos a 100 metros, pero exigen que, al tener las competencias, se responsabilicen en aumentar las restricciones.

Asimismo, desde la presidencia de Juguesca se ha responsabilizado al decreto autonómico que sería el culpable de la permisividad a la hora de abrir nuevas casas de apuestas deportivas y salones de juegos, lo que está llevando a un aumento de personas con problemas de ludopatía.

Por su parte, desde el pleno del Ayuntamiento de Palma se habrían aprobado tres propuestas con el objetivo de limitar la oferta de juego. Éstas serían las siguientes: que se de una moratoria hasta que Madrid regule este tipo de establecimientos; no abrir locales de este tipo cerca de espacios con menores; y que los caminos escolares eviten pasar por dichos locales.