La muerte vuelve a atacar el Mar Mediterráneo: el pasado jueves 70 cuerpos fueron hallados a la deriva en las costas de Túnez, resultado del naufragio de la patera en la que viajaban estas personas en busca de costas europeas. Las autoridades informaron de que la embarcación fue primeramente avistada por un barco pesquero que informó de la precaria situación en que se encontraba la patera. Cuando la Marina Nacional tunecina avistó a la embarcación esta ya había naufragado. Solamente 16 personas pudieron salvar la vida, el resto de pasajeros murieron ahogados. Además, el viernes fueron rescatados 76 personas por una ONG y la Marina italiana.

Desde 2011, los casos de naufragios y avistamiento de pateras en el Mediterráneo no han parado de crecer resultado de la guerra de Siria, donde los intereses de EEUU, Rusia y las grandes empresas de dichos países son quienes deciden cuándo se pueden saltar la paz y a quién apoyar según sus beneficios económicos. Desde el comienzo de la guerra, más de un millón de personas han tenido que abandonar sus hogares para huir del conflicto en busca de una vida mejor en Europa o en otros países de Asia.

Año tras año se está viendo que estos números no paran de aumentar, que este conflicto perdura y solo beneficia aquellos que se lucran de la miseria y del sudor de los trabajadores, de aquellos que se ven forzados a huir de sus países.

Desde los diferentes Parlamentos europeos, se proponen alternativas y se votan propuestas, en un intento de pantomima de actuación, lo que permite a los diferentes Gobiernos y empresas interesadas en perpetuar el conflicto proseguir con sus actividades en la zona, extrayendo multimillonarios beneficios y desangrando y masacrando a la población local.