La coalición de PP y C’s que gobierna el Ayuntamiento de Zaragoza ha hecho paralizar el cambio de denominación de ocho calles de la ciudad dedicadas a cargos políticos, universitarios y religiosos vinculados directamente al régimen franquista. Iban a ser sustituidas por nombres como el de Emilio Gastón, jurista y poeta con el que Aragón recuperó en la década de los 80 la institución de Justicia como Defensor del Pueblo, y varias científicas nacidas en la localidad.

El pasado viernes el gobierno municipal decidió finalizar el procedimiento, alegando que el acuerdo de aprobación provisional no estaba lo suficientemente fundado al carecer de informes técnico históricos sobre el cambio de nombre propuesto.

Tras la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática de Aragón el equipo de ZeC (Zaragoza en común) inició el procedimiento de cambio. Y es que la ley aprobada proscribe el ensalzamiento de Francisco Franco, la sublevación y la dictadura, y el de sus colaboradores y afines. Por ello han sido acusados por incumplir las leyes y los acuerdos municipales, y de realizar un incumplimiento legal manifiesto.

Entre las denominaciones que han decidido mantener se encuentran el primer alcalde franquista, Juan José Rivas Bosch, y al último de ellos, Mariano Horno; así como al primer presidente de la Diputación de Zaragoza con los sublevados, Miguel Allúe Salvador. El primero y último ejercieron sus cargos mientras en Zaragoza se llevaba acabo una atroz represión contra alcaldes, concejales y funcionarios republicanos, entre otras 3.544 víctimas. También mantendrán su reconocimiento el arzobispo Rigoberto Doménech, condecorado por Franco; el jurista Rudesiano Nasarre y Gonzalo Calamita, que impulsó las normas de enseñanza franquistas siendo rector de la Universidad de Zaragoza. También se mantendrá el nombre de Miguel Merino Pinedo, último alcalde no elegido democráticamente. Por último, tampoco perderá su calle Antonio De Gregorio Rocasolano, primer presidente de la Depuración del Personal Universitario, que dirigió la purga de docentes y empleados no afectos a la dictadura.

Por el contrario, se quedarán sin calle figuras como la de Emilio Gastón, primer diputado aragonesista junto con Hipólito Gómez de las Roces, las científicas Vicenta Arnal y Ángels Garcia de la Puerta, que fueron las dos primeras mujeres en obtener el grado de doctoras en Ciencias en España. 

Martina Bescós, la primera cardióloga de España; Lola de Ávila, la medalla de oro al mérito de bellas artes desde 2011 y directora asociada del San Francisco Ballet School; la catedrática de filosofía África Ibarra Oroz, y Blanca Catalán, primera botánica del país, tampoco entrarán en el callejero zaragozano. Por último se encuentra Pilar Ponzán, una maestra republicana represaliada y exiliada, que tampoco tendrá reconocimiento en las calles de la localidad.