Mariano Rajoy alega “no saber nada” sobre las conversaciones de Cospedal con su marido Ignacio López (empresario) y el comisario Villarejo. Además, Pablo Casado también escurre el bulto, diciendo que no va a calificar “conversaciones privadas que no puedo certificar que son ciertas”.

Las grabaciones causaron una gran repercusión política porque en ellas se hablaba de espionaje político encargado por el Partido Popular, porqué aunque pareciera en primera instancia algo encargado solo por algunos individuos del PP, en los audios también se hablaba de que cuando el comisario Villarejo preguntaba a Ignacio López si tenían el respaldo de la cúpula del partido popular respondía: “Su jefe [refiriéndose a Rajoy, el jefe de Cospedal] está de acuerdo en que se desarrolle esa línea de actuación”.

De ser ciertas estas informaciones, probarían que Mariano Rajoy era conocedor de la trama y que de hecho la aprobaba.  Y es que de las conversaciones de Villarejo podemos sacar información muy comprometida para el PP. En ellas se habla de cómo Ignacio López encargó un “dossier” sobre el papel de Arenas en la fundación Asociación de Estudios Europeos, que mantenía con el extesorero Luis Bárcenas y el exeurodiputado ‘popular’ Gerardo Galeote.

Y ante este tipo de tramas hemos visto que el PP tiene dos líneas de actuación; negarlo todo o repudiar a la persona que está involucrada en la trama. Y parece que ya se va a acabando la etapa de negarlo todo, y que cada vez cae más el peso sobre Cospedal. A pesar de ser un cargo importante dentro de la cúpula del partido, la credibilidad política del PP está, una vez más, colgando de un hilo.