El consumo de marihuana con fines lúdicos es, desde hace tiempo y cada vez yendo a más, un problema en nuestro país. Los mismos narcotraficantes asumen que sus beneficios, en relación al riesgo, son mayores en comparación a otras drogas.

La demanda de esta sustancia incrementa día a día, así como los beneficios para quienes hacen negocio con ella.

El Ministerio del Interior afirma que el cultivo de cannabis ha aumentado preocupantemente. Según este se puede estimar que las operaciones policiales contra el cannabis han aumentado en un 60%. Además, apuntan que hoy en día en España hay al menos 50 organizaciones que se dedican al tráfico de marihuana. Cifras preocupantes si se tiene en cuenta que hace solo cinco años, los que traficaban con ello eran, en su mayoría, pequeños grupos mucho más desorganizados y menos profesionales.

En parte, se cree que este crecimiento se debe a la falta de riesgo que este tipo de narcotráfico supone. Según indica Ana Villagómez, la fiscal Antidroga de Cádiz: “se considera de menor entidad y los jueces no estiman prisión casi nunca, aunque les cojamos con un cultivo grande o con grandes cantidades”.

Las penas de prisión por el tráfico de esta sustancia van de uno a tres años de cárcel si se incautaran menos de 10 kilos, si esta cantidad es superior, la pena es de tres a cuatro años y medio. En contraste el narcotráfico de hachís, una sustancia también cannábica, el castigo puede llegar hasta los cuatro años y medio si se superan los 2,5 kilos.

España, a nivel europeo, se ha convertido en gran productor de marihuana como

indica Villagómez:estamos llevando a cabo operaciones en las que aprehendemos cientos de kilos. El pasado mes de octubre, en una redada en unos chalés del Puerto de Santa María (Cádiz), decomisamos más de 500 kilos”.

La fiscal añade que el incremento es, al menos en su territorio, más que evidente: “aquí antes eran algunos invernaderos sueltos. Ahora hay redes que poseen chalés. Los alquilan, los desmontan enteros y los dedican a plantar. Sacan hasta cuatro cultivos al año, gracias a semillas transgénicas. Está plagado”.

Esta nueva y más rentable mercancía les come terreno a las antiguas redes de tráfico de hachís.

Por no hablar del día a día de los barrios más humildes en nuestro país, donde jóvenes

“trapichean” con esta sustancia para poder costearse su propio consumo o como vía fácil para sacar algo de dinero.

Probablemente este boom tenga que ver con la situación semiilegal de la marihuana. Tanto sus semillas, como el consumo privado, son legales, por lo tanto, las redes de tráfico pueden conseguir de forma simple y en grandes cantidades sin tener que pasarlas ilegalmente desde otro país.

Además de este factor, el consumo de cannabis se está normalizando y aceptando cada vez más entre la población, sobre todo con los más jóvenes. Está considerada como un acto lúdico más, forma parte de una estética global de lo que se nos vende como juventud.

Según la última Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (Edades) del Ministerio de Sanidad, la marihuana, junto al hachís, es la droga ilegal más consumida en España. En el último año un 11% de la población la ha probado. Este número asciende hasta un 35% cuando hablamos de haberla consumido alguna vez en la vida.

Según el CIS, el 84% de la ciudadanía está a favor de legalizar la marihuana con fines terapéuticos. Además, el 47%, casi la mitad, defiende su legalización general también en el ámbito lúdico.

El THC es el principio psicotrópico de marihuana, es la sustancia que produce la sensación de inhibición. Las cantidades del THC en el cannabis que se consume no están reguladas puesto que dependen de las plantaciones que luego llegan al mercado.

Joan Parés, médico especializado en la marihuana y su consumo afirma que: “la falta de control y de regulación hace que sean las mafias las que dispensen la marihuana. Por lo que muchos menores acceden a sustancias con un nivel de THC peligroso, descontrolado”.

El consumo de marihuana es un gran problema en los menores y jóvenes de nuestro país, que son cada vez más abiertos y más propensos a consumir esta droga que se vende como inocua y dañina. Sin embargo, sabemos que el consumo reiterado de esta sustancia puede derivar en grandes problemas.

Uno de ellos son los brotes psicóticos que según explica el psiquiatra Manuel Mas-Bagàs son una problemática común. Afirma que: “la marihuana intoxica el cerebro joven. Provoca problemas de atención, concentración, memoria, causa fracaso escolar y el abuso puede llevar a ansiedad y hasta brotes de esquizofrenia”. Añade: “no lo pongo al nivel de la cocaína, pero según cómo y quién la consuma, los efectos pueden ser igual de perjudiciales”.

Este sigue siendo un debate candente en la actualidad, sobre la legalización o regulación de la marihuana. Por un lado, están los defensores de la ilegalización que no comprenden que ilegalizar el tráfico de esta sustancia no acabará con su consumo. Y menos teniendo en cuenta la imagen innocua de ella, y el peso estético y social que supone para la juventud.

No debemos olvidar que la marihuana es una droga que, además de producir dependencia, permite desinhibirse al consumidor, evadirse del mundo real y de las problemáticas que le acechan.

La regulación para uso lúdico hace también flaco favor a la sociedad, en lugar de alejar más a la juventud de ella podría extenderse y normalizar más su consumo.

El abuso de sustancias estupefacientes es una realidad que no se eliminará o reducirá por influencia de la ley, ni por un lado ni por otro. La raíz de esta problemática reside en las causas del consumo, que es, por un lado social, por la estética e imagen que se vende de aquello que es lúdico, igual que pasa con el alcohol o el juego, y por otro, reside en la creación de esa adicción así como la tendencia necesitar evadirse de la juventud en España.