Actualmente la producción de carne en España triplica el consumo de esta, generando un desequilibrio ecológico enorme. Esta es la realidad a la que nos enfrentamos: gran parte de los productos de la industria cárnica acaban en la basura.

Debido a los cambios paulatinos en los hábitos alimenticios, el consumo de carne ha bajado y sigue bajando sin pausa, en los últimos cuatro años la compra por parte de las familias españolas de piezas de carne se ha reducido en un 6,5%.

Todo esto supone el sacrificio desenfrenado de animales cuya carne puede acabar no siendo consumida, denotando que los intereses de la industria cárnica buscan el máximo beneficio en vez de fijarse en lo que realmente se acaba consumiendo.

En consecuencia a la búsqueda del máximo beneficio nos encontramos que los animales viven en condiciones miserables, lo que empeora la calidad de la carne y solo agrava el problema ecológico que de por sí ya genera la industria cárnica capitalista.

Además la producción no ha parado, sino que se ha visto incrementada, pues hace cinco años se producía el doble de carne de la que se consumía. Pero, a día de hoy, nos encontramos con que esta relación se triplica generando un problema ecológico que puede resultar muy dañino a largo plazo.

Entre las causas principales del descenso de consumo de carne, se encuentra el mismo sistema capitalista, que produce sin criterio o regulación, pues también ha causado la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora, golpeada por la pérdida de condiciones laborales, el paro estructural y una precarización de la vida.