En el ámbito de educación, España está lejos de bajar del 10% de temporalidad al que se comprometió con Bruselas.

Uno de cada cuatro profesores que este año dará clase en la escuela pública tiene un contrato temporal, lo que se traduce en 120.000 docentes interinos de 500.000, según los datos del Ministerio de Educación. Sin incluir los efectos de la última Oferta Pública de Empleo en el sector, que supuso la incorporación de unos 30.000 nuevos docentes, la cifra de profesores con contrato temporal se eleva hasta el 30% de la plantilla.

En la última década, antes del compromiso con Europa, se destruyeron 30.000 plazas que se están recuperando poco a poco, y el personal interino ha aumentado de 59.491 temporales en 2009 a 155.416 en enero de 2019. 

La actual oferta de plazas comprometida por las Comunidades Autónomas no va a resultar suficiente para cumplir los objetivos de interinidad. Teniendo en cuenta las previsibles jubilaciones que se producirán en los próximos tres años y las plazas prometidas por los gobiernos autonómicos, aún habría que convocar otras 46.259 plazas hasta 2021. La oferta actual para los dos próximos años es de algo más de 60.000, por lo que faltaría otro 75% extra.

Las decisiones tomadas los últimos años han dejado una plantilla docente envejecida y precaria. El grupo más numeroso por edad es else entre 50 y 59 años, que suponen más del 30% del total. Si se suman los mayores de 60, otro 4,59%, en total los mayores de 50 son el 36,59% de la plantilla. En el otro lado, los menores de 39 se sitúan en el 30%, y los menores de 30 son cinco de cada cien.

Hace diez años, en cambio, el grupo más numeroso lo componían los de entre 40 y 49 años, y los mayores de 50 no llegaban al 30%, alcanzando los menores de 39 años el 38%. La recomendación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo es que por cada un menor de 30 años haya dos mayores de sesenta, mientras hoy en día son siete.