Fuente RT

El pasado 13 de agosto, el ‘’Aquarius’’, barco de dos ONG’s que surca el Mediterráneo en busca de refugiados echados al mar para salvar sus vidas, recibió la negativa de tres países europeos de desembarcarlos en sus costas: ni Malta, ni Italia ni España han autorizado su desembarco, y continúa a la deriva en el Canal de Sicilia, entre el Estado de Malta y la isla italiana de Lampedusa.
Aquí en España, el Gobierno ha expresado su negativa porque ‘’no es el puerto más cercano’’, y se ha acogido ‘’al derecho internacional’’, hasta esta mañana, que ha firmado con varios países europeos un acuerdo para acoger a 60 de los 141 migrantes del navío.
Hasta llegar a este acuerdo, han pasado nueve días en los que el ‘’Aquarius’’ ha estado surcando el Mediterráneo sin rumbo, con 141 personas a bordo en busca de refugio lejos de sus hogares devastados por las guerras que acontecen allí, y que Occidente finanza.
Desde enero de 2014, el flujo de migrantes a Grecia, Italia y España ha pasado de ser un goteo, a alcanzar la cifra de 220.000 entre julio de 2015 y enero de 2016 en Grecia, y se ha convertido en un torrente de personas que arriesgan sus vidas cruzando el mar para encontrarse con un CIE, la exclusión social, el racismo e incluso con su devolución al país del que huyen, destrozado por los conflictos armados.