Fuente: El Periódico.

La fianza impuesta al expresidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra (también ex vicepresidente del Gobierno), y a su excúpula directiva ha sido rebajada por la Audiencia de Barcelona de 9,5 a 2,56 millones de euros. Esta fianza viene impuesta en concepto de responsabilidad civil en el procedimiento por los desproporcionados sueldos cobrados supuestamente durante la dirección de la entidad bancaria.

Durante el juicio, comenzado el pasado jueves 4 de octubre, el tribunal ha estimado esta cuestión, y el motivo de la rebaja de fianza, planteado por la defensa de Serra, es la alegación de falta de legitimación de la CUP (acusación popular) para ejercer la acción civil al no ser directamente perjudicada en el procedimiento.

El caso de Caixa Catalunya y los sobresueldos no es tan popular como el de Bankia, o Caja Madrid, y Narcís Serra no ha aparecido tanto en televisión, periódicos y tertulias como Rodrigo Rato o Miguel Blesa, a pesar de que la caja ha sido la entidad bancaria que más dinero ha recibido, y perdido, en rescates, préstamos y agujeros en cuentas: en comparación con Bankia, la caja catalana ha recibido 4 euros en ayudas, rescates y otros tipos de intervenciones por cada euro que ha recibido Bankia.

La figura de Narcís Serra representa a la perfección el aparato político de nuestro país, fuertemente ligado al financiero: cuando un político culmina su carrera pública, pasa a formar parte de una entidad bancaria, funda una entidad multimillonaria o consigue un puesto de alto directivo en alguna compañía privada, ya sea de luz, gas, combustibles… Hablar de justicia “igual para todos” en este país, cada se convierte en una quimera más grande.