En 2016, se producía la primera resolución judicial en España que cuestiona la legalidad del régimen fascista impuesto en 1939 por parte del Movimiento Nacional, encabezado por gran parte del Ejército español, la Falange y la Iglesia Católica.

Un año más tarde, en 2017, Patrimonio Nacional escribía como responsable del Valle de los Caídos una carta a la Abadía de Cuelgamuros, responsable hasta entonces de los osarios donde yacen los cuerpos de miles de fascistas y prisioneros republicanos. En dicha carta, Patrimonio Nacional indica a la abadía que dichos osarios no se encuentran bajo su responsabilidad al ser estos considerados cementerio público y no cementerio de la iglesia.

Esta resolución ha sido ignorada por el prior de Cuelgamuros, que ha paralizado las exhumaciones de prisioneros republicanos, solicitadas por familiares de las víctimas. Ante esta situación, las familias han interpuesto numerosas denuncias por los delitos de atentado contra la autoridad, sus agentes y los funcionarios públicos y de resistencia y desobediencia.

Es en este contexto en el que sale a la luz el pasado del prior de Cuelgamuros, Santiago Cantera, como militante en la organización Frente de Estudiantes Sindicalistas. Dicha organización fue el germen de la posterior Falange Española Independiente, opositora a la línea “blanda” y reformista que abogó bajo el estandarte de Francisco Franco y la burguesía internacional, temiendo por la inestabilidad de España, por el paso a la dominación democrática.

Entre los antiguos miembros del Frente de Estudiantes Sindicalistas, ya desaparecido, encontramos al sacerdote Juan Fernández Krohn, responsable del intento de asesinato con una bayoneta a Juan Pablo II, pues Krohn consideraba que el Papa “había estado ligado a la Unión Soviética y era un agente comunista infiltrado en el Vaticano para corromperlo”.

Otro de los miembros de renombre fue José María Aznar, que, ante el fracaso en el intento de mantener la dominación mediante el fascismo se integraría en la coalición Alianza Popular y, más tarde, con la refundación de Alianza Popular en el Partido Popular, llegaría a presidir el Gobierno de España desde 1996 hasta 2004. En su juventud y aprovechando el altavoz que suponía su apellido (el padre de Aznar fue el jefe de propaganda y radiodifusión de la Falange durante la Guerra Civil) escribiría las siguientes palabras en la revista nacionalsindicalista SP acerca de su integración en la línea dura del fascismo español:

“¿No cree, usted, que teniendo un apellido de gran fuerza política como el que tengo; teniendo familiares como tengo en los mas altos cargos políticos de la Nación, prácticamente; teniendo un historial falangista en mi familia como el que poseo: no cree, usted, repito, que para mí hubiese sido más fácil el irme al Movimiento y estar de convidado, que el estar listo para militar al lado de los ‘falangistas independientes’?”

Años más tarde y ante la posibilidad legal, se fundaría sobre la base del Frente de Estudiantes Sindicalistas el partido político Falange Española Independiente, en la cual también militaría el expresidente de El Corte Inglés Dimas Gimeno. No solo militaría si no que además se presentaría en tres ocasiones distintas dentro de una lista electoral de la formación fascista.

En 2004 la Falange Española Independiente y el Frente de Estudiantes Sindicalistas se disolverían e integrarían en las que habían sido su competidor en el espectro político falangista. Sin embargo, en el caso de Aznar, Gimeno o el propio Cantera se puede apreciar al igual que en judicatura, FFAA, policía etc., siguen existiendo miembros del Estado fascista, o nueva guardia instruída por la vieja, que se han adaptado a la nueva forma vigente de dominación capitalista: la democracia burguesa, pero que, sin duda fueron, son y serán motores que propulsarán el proceso gradual de vuelta al fascismo a medida que sea necesario para salvaguardar el capitalismo.

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