Durante la mañana del 28 de abril, día de votaciones para las Elecciones Generales, en un barrio de la ciudad de Palma de Mallorca se ha podido evidenciar, una vez más, la situación que viven los trabajadores y cómo el circo electoral no representa sus intereses.

Mientras del colegio electoral no dejaba de entrar y salir gente, justo enfrente, en un local utilizado en esos momentos por el Banco Obrero de Mallorca, se realizaba una entrega de alimentos con al menos 25 familias trabajadoras de las que participan en él y que el día anterior habían llevado a cabo la recogida de estos alimentos en varios supermercados de la ciudad.

Algunos vecinos del barrio, situado en el casco antiguo de la ciudad, han comunicado a un diario local sus preferencias de voto. No obstante, también se ha querido dar voz a unos jóvenes que se encontraban allí como voluntarios en la entrega de alimentos, los cuales han manifestado que se abstendrían de votar debido a que ningún partido representa a la clase trabajadora ni le ofrece una opción real a su situación de miseria y explotación.

Además, tras la entrega se ha realizado un vídeo en apoyo a una de las familias que participan en dicho Banco Obrero, debido a que va a sufrir un desahucio, y que ha acabado con la identificación por parte de la policía nacional de todos los que habían participado en él y continuaban en la zona cuando han llegado, alegando que durante la jornada de votaciones no pueden realizarse vídeos con según qué contenido y apelando a que se había realizado una supuesta concentración.

Es esta la imagen de la jornada electoral, marcada por la apelación al voto útil y los populismos, la de familias teniendo que recurrir a la solidaridad obrera debido a que ningún gobierno, sea del color que sea, va a cambiar la situación de precariedad y de miseria a la que se ven empujadas con la complicidad de todos los partidos.