La ampliación concedida a Uber en septiembre de este año, de dos meses, ha expirado, y Transport for London (TfL), el organismo del Gobierno encargado de gestionar la mayoría de los aspectos del sistema de transportes de Londres, ha denegado una ampliación de esta debido a no poder garantizar la seguridad de los pasajeros.

El fallo de seguridad detectado por el TfL radica en que conductores no identificados y sin contrato podían aprovecharse de las cuentas de otros conductores para recoger personas. Asimismo, personas despedidas o suspendidas de contrato podían crearse una nueva cuenta y así poder seguir realizando trayectos.

La cifra de desplazamientos de Uber con conductores no identificados en los últimos meses se estima en unos 14.000. La empresa tendrá 21 días para recurrir el dictamen del TfL y podrá seguir funcionando mientras se lleva a cabo el proceso, aunque según Helen Chapman, al cargo del departamento de Licencias, Regulación y Carga del TfL, si bien es verdad los avances logrados por Uber, es necesaria la implantación de medidas que garanticen la plena seguridad de los pasajeros.