Tras las elecciones de este domingo y con los resultados ya encima de la mesa, los principales titulares apuntan a un claro vencido en estas elecciones: Unidas Podemos pierde los ayuntamientos de Madrid, Zaragoza, A Coruña, Ferrol y Santiago de Compostela.

El descalabro del partido de Iglesias ha marcado estas últimas elecciones, en las que han perdido 70 escaños en las autonomías, además de diversos ayuntamientos importantes como el de Madrid. Este pasará a estar en manos de la derecha, con el candidato a la alcaldía de Madrid, José Luis Martínez Almeida a la cabeza.

Los ayuntamientos de Cádiz y Valencia son los únicos que se han podido revalidar, mientras que el resto de los ayuntamientos del ”cambio” conseguidos en las elecciones de 2015, se les han escapado de las manos.

Reconocen desde la cúpula de Podemos, que han llegado con una estructura territorial débil, ya que, según ellos, no han sabido construir los cimientos de la formación a nivel municipal. La realidad es que esta pérdida de votos se suma a la de más de un millón de votos a nivel estatal desde 2016, por lo que Podemos está hoy día en pleno declive.

Aunque las razones de este revés sean diversas, una cosa está clara; el discurso de Podemos no convence a esa clase trabajadora que ellos dicen reivindicar y defender. Se han dedicado a hablar de la importancia de los carriles bici y el lenguaje inclusivo cuando sigue habiendo 170 desahucios al día en todo el país y una tasa del paro de alrededor del 20% en muchos barrios madrileños.

Este hecho afecta y mucho en la percepción que tienen las familias trabajadoras y en general, la clase trabajadora del país, respecto a Podemos, ya que, estos se están dando cuenta de cuál es la verdadera función de este partido, la de conciliar e institucionalizar sistemáticamente cualquier lucha.