migración revolución mental
Fuente: el diario.es

La Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, ha adelantado información acerca de una nueva propuesta relativa a las políticas de acogida y atención de inmigrantes con motivo del incremento de llegadas durante este último año. De acuerdo con la OIM, 18.016 personas han logrado alcanzar las costas españolas en busca de asilo. Estamos hablando de un 35% del total de llegadas en el Mediterráneo, el triple que el año pasado.

Desde las instituciones de gobierno tanto españolas como europeas, se abordan estos hechos como si se tratase de un problema espontáneo, la ya conocida “crisis de refugiados” sin analizar las causas que generan tal volumen de migraciones, procedentes en su mayoría de países que han sido militarizados por las grandes potencias europeas y aún hoy se hallan en una grave situación de dependencia con respecto a ellas, en busca de aumentar beneficios y recursos de los grandes monopolios que deciden el futuro de pueblos a su antojo.

De acuerdo con las últimas declaraciones de la Ministra, el plan de acción estará basado en tres pilares fundamentales: la atención inmediata, la acogida y la integración. Sin embargo, se desconocen los datos referentes al tipo de acogida que se proporcionará, consistiendo los procedimientos vigentes en el internamiento “provisional” en un CIE -Centro de Internamiento de Extranjeros- o, en su defecto, un CATI – Centro de Acogida Temporal de Inmigrantes-, en cualquier caso centros de reclusión en los que imperan la opacidad cuanto menos, los vacíos legales y unas pésimas condiciones, que hasta día de hoy no han sido criticadas ni analizadas por el Gobierno.

Con la intención de llevar a cabo un lavado de cara a las políticas migratorias españolas, la Secretaria de Estado de Migraciones, Consuelo Rumí, quien ya formó parte del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2010, afirma que es necesaria una “revolución mental” que entienda la llegada de personas extranjeras de forma irregular como una crisis política y no migratoria.

Lo que faltaba por escuchar del PSOE, de que le sirve al inmigrante una “revolución mental” si su situación material sigue siendo la de no poseer estudios, papeles, dinero abocado al trabajo esclavo o ilegal, se están riendo en la cara de todos los inmigrantes.

Está claro que hay un problema de racismo, de aceptación de las personas inmigrantes, que es necesario cambiar la mentalidad y la actitud de una gran parte de la población, pero esta actitud parte de una situación material existente, de estigmatización de la pobreza, basado en premisas de “competencia” entre los trabajadores – viene a quitarte puestos de trabajo, a quitarte ayudas…-  que en última instancia sirven para bajar sueldos y condiciones por parte del empresario, aumentando así sus beneficios.

Mientras desde organizaciones ultraderechistas y fascistas se organizan campañas contra la llegada de inmigrantes, contra la acogida de refugiados, el Gobierno propone campañas paliativas, que están lejos de atacar las bases de la inmigración, con su “revolución mental”.

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