Avión de Ryanair. (Reuters)

Sigue la huelga de los trabajadores de Ryanair y a la empresa se le siguen acumulando los problemas. La aerolínea irlandesa se vio obligada a pedir disculpas a casi 200 clientes por haberles enviado cheques de compensación por cancelaciones o retrasos los cuales, al no estar firmados, eran rechazados por los bancos.

Esto significa retrasar aun más las compensaciones a un millón de clientes a los cuales les han cancelado los viajes y que aquellos que recibieron los cheques falsos tengan incluso que pagar más aun debido al rechazo bancario.

Mientras tanto, la compañía se sigue escudándo en que “no se pagan compensaciones a clientes cuando la cancelación o retraso es ajena al control de la aerolínea”, como si empujar a los trabajadores a la huelga con unas pésimas condiciones laborales fuese una “causa ajena al control de la empresa”.

Ante dicha situación, ni las instituciones ni la compañía presentan una solución para los trabajadores y sus familias. Los huelguistas consideran que Ryanair no ha mejorado significativamente sus condiciones laborales y salariales desde que anunció el pasado diciembre que, por primera vez en sus 32 años de existencia, reconocería a los sindicatos independientes.

La compañía no sólo no plantea una solución, sino que además chantajea a los trabajadores y los amenaza con reducir su calendario de vuelos invernal y su flota de aviones, lo que llevaría al paro forzoso a miles de trabajadores, según ellos porque “no cederá ante demandas que pongan en riesgo su modelo de negocio”.

Una vez más vemos como se prima el máximo beneficio al bienestar de los trabajadores.