Pedro Sánchez ha declarado este jueves que la precaria situación española es, según él, “positiva” y “buena”. Esta afirmación se basa en datos sobre la prima de riesgo y la creación de puestos de trabajo de “calidad” como afirma el presidente, pese a la enorme cantidad de trabajos precarios que hay actualmente.

El presidente ha hecho estas declaraciones durante su viaje a México donde ha pedido apoyo a los empresarios españoles para futuros planes.

Sánchez también ha recalcado el número ascendente de empresarios mexicanos que invierten en España y pide una estrecha colaboración económica, pero con una vaga propuesta en el apartado de inmigración.

Una vez más se puede ver a un Secretario General del contradictoriamente denominado Partido Socialista Obrero Español representar, allí donde sea posible, a los empresarios españoles.

Mientras tanto, en España, se vive otra realidad a la relatada por el presidente del gobierno, con una clase trabajadora que sobrevive, en gran parte, a base de trabajos precarios, contratos basura y condiciones miserables en el puesto de trabajo, viendo como cada año que pasa aparecen nuevas formas de endulzar la realidad desde los sucesivos gobiernos mientras sus realidades se tornan más crudas.

Estas declaraciones se enmarcan en un contexto de constante cambio en el panorama parlamentario, donde según los últimos sondeos del CIS el PSOE aparenta ser la primera fuerza política y se perfila un adelantamiento de Ciudadanos al Partido Popular. Destaca también la teórica entrada al parlamento de VOX, que ha formado parte decisiva del destronamiento del PSOE en Andalucía, hasta entonces bastión histórico del partido de Sánchez donde la clase trabajadora no ha parado en las últimas décadas de sufrir decepciones y traiciones por parte de Ferraz.