El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cede ante las exigencias del nacionalismo vasco de mantener la actividad siderúrgica en la comunidad autónoma.

El gobierno mantiene así uno de sus principales apoyos en el congreso y al mismo tiempo evidencia la ausencia de un marco de acción único en España.

Desde el momento en que se anunció el parón de todas las actividades no esenciales hasta el 15 de abril, el PNV se mostró contrario a detener ciertas actividades industriales. Los nacionalistas consideraban que esta decisión no tenía en cuenta las características propias del tejido industrial de cada comunidad, y el posible impacto sobre la competencia internacional que supondría paralizar sectores tan importantes como el siderúrgico cuando dichas medidas no se estaban llevando a cabo en otros países afectados por el COVID-19.

El 25% del PIB del País Vasco se basa en el sector industrial y el PNV, el cual lleva actuando a modo de brazo político de la industria vasca desde el inicio de la alerta sanitaria, se ha encargado de trasladar al Gobierno su rechazo total, llegando incluso a amenazar con retirarle su apoyo en el congreso.

El texto de corrección emitido este martes recoge las demandas específicas de UNESID, la Unión de Empresas Siderúrgicas españolas. Las principales empresas del sector; Arcelormittal, Aranía, Celsa, Tubacex y Sidenor, cuentan con numerosas plantas en el País Vasco.

La asociación excusó su rechazo a paralizar la actividad alegando que detener ciertas infraestructuras, como los altos hornos, requería de varios días.

El PNV no ha tardado en mostrar su contento ante la rectificación de Pedro Sánchez. Del mismo modo, su portavoz en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban, ha lamentado la falta de concreción y la improvisación del Gobierno español.

El salvoconducto emitido por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, permite mantener la actividad a aquellas instalaciones cuya parada prolongada cause daños que imposibiliten su nueva puesta en producción o suponga riesgo de accidentes. Dichas empresas podrán mantener la actividad mínima imprescindible para evitar los riesgos, en base a el volumen habitual de estos centros en fines de semana o festividades.​

Del mismo modo, esta “nota interpretativa” (como la ha definido el gabinete de gobierno), permite que toda actividad productiva dirigida a la exportación a otros países mantenga su actividad con normalidad.