Desde la aplicación del estado de alarma una de las alternativas más utilizadas por las empresas han sido los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Sin embargo, algunos trabajadores ya han denunciado el uso fraudulento de éstos que están haciendo sus empresas.

Estos últimos días se han conocido varios casos de trabajadores que, a pesar de estar incluidos en el ERTE llevado a cabo por su empresa y, por lo tanto, tener una suspensión de contrato o una reducción de la jornada, están acudiendo a trabajar como lo estaban haciendo anteriormente, a jornada completa.

Este hecho implica que los trabajadores verán disminuidos sus ingresos, ya que con motivo del ERTE cobrarán la prestación por desempleo, es decir, un 70% del salario, mientras que, realmente, están realizando su jornada íntegra. Además, por el miedo a quedarse sin su empleo estos trabajadores han decidido no tomar represalias legales contra el dueño de la consultora de comunicación en la que trabajan.

Cabe señalar que este es uno de los casos que han estado llegado a las consultoras que se han puesto en marcha desde el comienzo de la crisis del COVID-19 por parte de los sindicatos. Este es uno más de los fraudes recurrentes que están apareciendo en estos días, entre los que también encontramos la obligación a coger vacaciones por los días no trabajados o los despidos a los trabajadores temporales.

Todas aquellas empresas que cometan dicho fraude estarían incurriendo en una infracción grave en materia de Seguridad Social, por lo que tendrán que pagar multas de entre 6.251 y 187.515 euros. Además, podrían ser sancionadas también con la pérdida, por un período máximo de dos años, de ayudas, bonificaciones y beneficios derivados de programas de empleo o formación profesional para el empleo.