Un estudio realizado por distintas fuentes de la sanidad pública refleja que la sanidad pública ha perdido entre 15.000 y 21.000 millones de euros de presupuesto desde 2009. Mientras el gasto en sanidad pública ha bajado, la inversión en la rama privada ha aumentado.

En 2007 el gasto sanitario público alcanzó el 72,7% mientras el privado ese mismo año fue del 27,3%. En cuanto a 2016 el gasto en la pública descendió al 70,6% y el de la privada aumentó hasta el 29,4%.

Con el decreto sobre la sanidad aprobado en 2012 por el PP, las condiciones de la sanidad pública depauperaron exponencialmente dejando a muchos pacientes sin posibilidad de recibir atención médica. A raíz de eso en 2014 se produjeron 2.500 casos de exclusión sanitaria. En el ámbito de la sanidad privada la rama de atención primaria ha sido la que más se ha visto afectada por la reducción de presupuesto.

A todas esas condiciones se sumó la caída del número de personal sanitario, la reducción de camillas en los hospitales y el gran aumento de tiempo en las colas de espera de urgencias.

A diferencia de la sanidad pública la privada gracias a la inyección extra de dinero ha conseguido más camas y más personal.

Más camas y más personal para menos clientes ya que gran parte de la población no se puede permitir pagar los elevados precios de los seguros médicos privados. Aun así se sigue invirtiendo en el sector privado y aumentando su influencia mientras la sanidad pública está sufriendo una clara falta de presupuesto.