Un celador de 52 años del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) ha fallecido esta semana por coronavirus, tras haber tenido que trabajar estando enfermo. Con esta muerte ya suman dos trabajadores fallecidos en el mismo hospital, la primera fue una trabajadora de la limpieza.

Los compañeros de Javier Ruiz Gallardo, tanto del mismo hospital como de otros de la misma región, le rindieron homenaje el viernes con un sentimiento de indignación, ya que consideran que ha sido víctima de la precariedad laboral, pues el trabajador estaba contratado como personal de limpieza, mientras que sus funciones eran las de celador.

El trabajador, que era diabético, tuvo que seguir trabajando, a pesar de no encontrarse bien de salud y tener síntomas compatibles con el coronavirus, ya que tenía miedo a perder su empleo, al no renovarle si estaba de baja, puesto que el contrato le finalizaba este mismo mes. El propio hospital no los considera parte del centro.

Gonzalo Ramos García, miembro del comité de empresa en el Hospital Puerta de Hierro por CGT, señala que Javier y sus compañeros estuvieron trabajando con materiales, como batas lavadas que les entregaban húmedas y que, en muchas ocasiones, acaban perdiendo la película de protección. Además, han tenido que seguir utilizando mascarillas durante cinco días aún después de denunciar la situación ante Inspección de Trabajo.

Cabe señalar que Javier pertenecía a la empresa privada Onet Ibérica S.A., la cual es adjudicataria de la Consejería de la Comunidad de Madrid, y trabajaba de forma esporádica en el Hospital Puerta de Hierro desde unos años atrás. Además, el delegado señala que dicha empresa tiene a todos sus trabajadores como parte del convenio de limpieza.

Onet Ibérica, la cual pertenece a un grupo francés, está presente en 32 países y tiene una facturación de 1.700 millones de euros. Según afirma el portavoz de CGT, la empresa prima los beneficios económicos, mientras tiene abandonados a sus trabajadores. Cabe decir que la externalización de los servicios de celadores, limpieza, administración, cocina y seguridad de este hospital fueron impulsados durante la etapa de Esperanza Aguirre.