La primera jornada de huelga de los controladores de pasaportes del aeropuerto de Son Sant Joan estuvo marcada por la presencia de la Policía Nacional, que se cuadriplicó restando las consecuencias del paro.

Tras el fracaso de las negociaciones de las últimas semanas, los trabajadores del aeropuerto comenzaron una huelga indefinida reivindicando una mejora de la humillante situación que sufren los controladores: nóminas de menos de 500 euros al mes, el impago de pluses u horas extras, errores sistemáticos en los salarios y “ofertas engañosas de empleo”, a lo que se suman los múltiples conflictos que provocan turistas borrachos o pasajeros con documentos falsos.

Sin embargo, este primer día de huelga quedó silenciado ante el refuerzo policial, convirtiéndose en una jornada normal. Mientras los sindicatos hablan de que se buscaba evitar el impacto mediático con esta medida, desde Aena remarcan que el día transcurrió con tranquilidad.

Además, los representantes sindicales también denuncian que los trabajadores están siendo coaccionados y amenazados por Acciona Facility Service, empresa subcontratada por Aena. Consideran que esto es otra forma de pisotear su derecho a huelga, junto con unos servicios mínimos “abusivos” y la presencia de la policía, aunque la Delegación del Gobierno niega que se hubiesen mandado refuerzos. 

Desde el Govern dicen que el contacto con las dos partes continúa y confían en la solución del conflicto. Consideran que debe ser Aena, encargada de la gestión del aeropuerto, la que medie para llegar a esa solución y por lo tanto solo pueden supervisar el conflicto.

A pesar de los acontecimientos del día de ayer, la segunda jornada ha comenzado hoy con la intención de que continuar con la huelga indefinida y confían en que el paro tendrá más efectos el próximo martes, ya que crecerá la cantidad de pasajeros en aduanas.