Un total de 50.000 alumnos de infantil y primaria asisten a clases en aulas prefabricadas. 

No obstante, de todas las Comunidades Autónomas son las del Mediterráneo (Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares) las que concentran un mayor número de alumnos que reciben clases en barracones, lo que aumenta la desigualdad de los menores y su segregación. 

Las mencionadas comunidades son las más afectadas debido a unos niveles de financiación baja, así como también por el crecimiento demográfico que han tenido, por lo que son las que tienen un mayor número de estas aulas. 

En concreto, cabe señalar que, en Cataluña, dónde el problema está lejos de reducirse, el número de aulas prefabricadas ha aumentado en más de cien, por lo que actualmente son 20.000 los alumnos que estarán en ellas durante este curso escolar. 

Mientras, en la Comunidad Valenciana, a pesar de haberse reducido en un tercio continuarán estudiando en ellos 12.000 alumnos. 

A pesar de que el número de estos barracones se ha reducido, esta reducción ha sido de 15.000 en un periodo de seis años, lo que significa que, a este ritmo, no desaparecerá este problema hasta de aquí veinte años. 

Según el defensor del Pueblo estas instalaciones, diseñadas para un periodo corto de tiempo, se encuentran muy deterioradas. Así mismo, junto a la utilización de amianto, constituyen dos de los problemas más significativos que tiene la educación pública en nuestro país, ya que estas condiciones de precariedad educativa en los centros privados y concertados difícilmente puedan encontrarse.

Cabe señalar que, en muchos de los centros educativos en los que se encuentran estas instalaciones “provisionales” los alumnos no cuentan con el espacio necesario, no tienen los acondicionamientos mínimos como podría ser un buen aislamiento y sistemas de climatización (que eviten el frío y el calor extremo) y en muchos casos tampoco tienen gimnasio o biblioteca.