A pesar de que los contratos fijos en Baleares han alcanzado máximos históricos, en términos absolutos, éstos suponen el 16,5% de contrataciones firmadas entre enero y agosto de este año, lo que supone que, de los 379.300 contratos firmados en estos ocho primeros meses, más del 83% han sido temporales. 

Además, según señala el sindicato UGT, no sólo se trata de un dato de temporalidad muy preocupante, sino que la contratación indefinida se ha reducido casi un punto respecto a los mismos meses del año anterior. 

No obstante, aunque el sindicato reivindica la necesidad de cambiar el modelo económico balear, también reconoce que ha resultado positivo el desarrollado de la campaña de Inspección de Trabajo, impulsada estos últimos cinco veranos por el Ministerio de Trabajo y la Conselleria de Treball.

El resultado de dicha campaña ha sido la transformación de contratos eventuales en indefinidos, aunque muchos de éstos se tratan de fijos discontinuos. Esta estacionalidad, consecuencia del modelo turístico actual de las Islas Baleares, se ve ligeramente combatida a través del convenio de hostelería y de transporte que especifica que, tras dos temporadas con un contrato temporal, el trabajador debe convertirse en fijo. 

Sin embargo, estos aspectos de los convenios no se cumplen en muchas de las ocasiones, por lo que se destaca la necesidad de que se lleve a cabo una vigilancia por parte de Inspección de Trabajo para que se cumpla la aplicación efectiva de dichas legislaciones.

Pero cabe señalar, que para que se generen empleos estables y de larga duración deben fomentarse sectores que no se limiten al sector del turismo y se denoportunidades a la mano de obra de Baleares que ha tenido que reciclarse profesionalmente para entrar en la rueda del turismo.