De nuevo una subida en el recibo de la luz, esta vez un 6,7% respecto al precio del año pasado. Esto se traduce en 4,98 euros más de tarifa para este enero respecto al del pasado año.

No es el único recurso básico que sufre un aumento de precio, sino que ha pasado lo mismo con el gas y el agua. A todo esto habría que sumarle el precio del alquiler, que ha aumentado ostensiblemente en los últimos años.

Cabe destacar que, además, el precio medio del kWh de electricidad este enero ha sido un 9% más elevado que hace un año. La Asociación de Consumidores ha criticado la pasividad del gobierno respecto a estas subidas sin freno y que se permita a las empresas privadas distribuidoras subir el precio de forma arbitraria y sin impedimentos.

Por otra parte, FACUA ha reclamado una bajada del IVA en la electricidad y que se reconozca como un recurso de primera necesidad, que es lo que realmente supone a día de hoy puesto que es impensable en España tener una vida digna en la que no se disponga de electricidad en el hogar.

A una velocidad más elevada de la que aumenta el precio de la luz crece el número de familias en todo el país que ni siquiera puede permitirse el alquiler y al mínimo impago de la factura de la luz la empresa no duda en cortar el suministro.

Con estas prácticas se demuestra que el Gobierno no mueve ni un dedo para detener una situación que cada día afecta a más familias españolas, empujándolas a situaciones precarias de todo tipo. Son numerosas las personas que han fallecido en sus hogares a causa de la utilización de sistemas calefactores irregulares que se habían visto obligados a usar tras el corte del suministro por impago.

Además, estas subidas son innecesarias, pues entre 2017 y 2018, Iberdrola, Gas Natural Fenosa y Endesa, los tres grandes suministradores de electricidad en España, tuvieron unas ganancias de 5.627 millones de euros, un 3% más que el curso anterior.

El ansia por la ganancia no se detiene ahí, pues estas empresas han ejecutado recientemente EREs y prejubilaciones con el fin de abaratar costes. Sin ir más lejos, el viernes se anunciaba que Endesa ha dejado de pagar beneficios sociales a 36.000 afectados entre trabajadores, prejubilados, retirados y sus familiares. Suben los precios a los trabajadores mientras los echan de las empresas suministradoras.