La cadena de supermercados Dia atraviesa las horas más bajas de su historia. Esta cadena de distribución a bajo precio ha caído en Bolsa esta semana, en la que solo el lunes perdió más de 500 millones de capitalización, bajando así más de la mitad de su valor. Este hecho provocó que varios de sus dirigentes, como la Presidenta y su Director Corporativo ahora se encuentren retirados del Dia.

La política de franquicias de Dia se ha puesto en evidencia al tener la empresa varios frentes judiciales abiertos, entre ellos dos querellas masivas en Cataluña y Madrid subsiguientes a la ruina de decenas de familias en España.

Dia obligaba a los franquiciados a vender pérdidas y a comprar más mercancía de la necesaria para la venta, llegando a verder comida en mal estado y haciendo que el trabajador no diera abasto almacenando todos los productos que la central obligaba a comprar a los franquiciados.

El resultado: cuanto más compraban a la central, más ganaba Dia, más perdían los franquiciados y menos cobraban los trabajadores.

La empresa echa la culpa de su situación actual a los cajeros y dependientes de no realizar bien su trabajo y que a causa de ello la empresa está perdiendo, provocando así despidos inmediatos.

Al igual que Dia, su principal competidora, supermercados Mercadona, que crece de manera exponencial, lleva a cabo un alto grado de explotación entre sus trabajadores, en la que muchos de sus ellos citan textualmente: “la empresa Mercadona es una secta que maltrata a sus trabajadores”, “es como una secta, donde el objetivo es someter al trabajador y hacerle sumiso para no cuestionar las órdenes”. Vemos una vez más como es a través de los trabajadores que las grandes empresas se favorecen, siendo los que soportan las consecuencias de la competencia entre sus empresarios, que los explotan al máximo para ser quienes más beneficios obtengan.