La medida, adoptada por el Ayuntamiento, el Arzobispado y el Consejo de Hermandades y Cofradías, supone la suspensión de la Semana Santa en la ciudad hispalense por primera vez desde 1932 y su impacto económico se calcula en 400 millones de euros.

La pandemia global del coronavirus declarada por la Organización Mundial de la Salud y la paralización de casi toda la actividad como consecuencia del estado de alarma decretado el viernes por el Gobierno han llevado al alcalde de Sevilla, el socialista Juan Espadas, a su Arzobispo, Juan José Asenjo y al presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez, a tomar la drástica decisión de suspender la salida de los pasos.

En 1932, fue la Hermandad de La Estrella, cofradía de gran influencia en la ciudad, la única que decidió salir en procesión a pesar de las advertencias de la Iglesia Católica, quien temía que al estar vigente la República se atacarían las imágenes religiosas.

En Sevilla, en condiciones normales procesionan 121 pasos a lo largo de la Semana Santa. En 2019, esta festividad tuvo un impacto económico de 400 millones de euros, lo que supone el 1’3% del PIB local, por lo que la decisión de suspender las procesiones se había tratado de posponer hasta que las directrices sanitarias lo obligaran. Sacar un paso a la calle cuesta aproximadamente 30.000 euros, a lo que se suma la compra de cera, de flores, los costes de contratación de la banda de música que acompaña a las cofradías e incluso personal de seguridad.

Durante la semana, el alcalde Juan Espadas declaró que tenía que ser la OMS quien le confirmara de manera directa que había motivos para adoptar la medida de suspender los actos. Sin embargo, tras la reciente declaración de estado de alarma realizada por el Consejo de Ministros, era una sensación generalizada en todo Sevilla la suspensión de la Semana Santa.

Las reservas en hoteles se habían reducido hasta el 90% según fuentes hoteleras y del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. La situación también es preocupante para las agencias de viajes andaluzas y para el sector de la hostelería en general, ya que esta decisión, que se suma al cierre de museos y monumentos, va a abocar al cierre de negocios y al aumento del desempleo en el sector, de gran importancia en la economía de la comunidad.