Durante los tres primeros meses del año, Telepizza ha ganado 5,4 millones de euros. Esto ha sucedido después de haber firmado un acuerdo con Pizza Hut, otra empresa del sector.

Pero pese a estos 5,4 millones de euros de beneficio, se ha producido una pérdida de ingresos del 33,8% menos respecto al año anterior. Entre las principales causas de dichas ganancias se encuentra indudablemente el nivel de explotación de los trabajadores de Telepizza.

Contratos indefinidos con un período de prueba de un año que sirve como cortina de humo para millares de despidos irregulares, especialmente a aquellas personas que no cumplan los estándares medios impuestos desde las franquicias en lo relativo al tiempo de reparto, intensidad frenética por parte de los auxiliares, así como a aquellas personas que sufran cualquier tipo de baja por motivos físicos o psicológicos y ello pueda apuntar a que van a poder explotarlas por debajo de la media.

Porque esa es la realidad en la gran mayoría de franquicias de comida rápida con Telepizza a la cabeza: contratos absolutamente infrapagados y con una intensidad muy alta en pequeñas jornadas de trabajo. Las plantillas se van renovando constantemente a base de trabajadores pluriempleados y jóvenes que no encuentran otra cosa, quemando constantemente a la mayoría de la plantilla varias veces al año y manteniendo a los que aguanten como encargados para explotarles más si cabe a cambio de un sueldo apenas superior.

Más de cinco millones de euros en beneficios a base de trabajadores en condiciones totalmente precarias mientras cada semana las franquicias multiplican varias veces lo invertido en salarios, materias primas y maquinaria. ​