La designación de Araújo como canciller del gobierno de Bolsonaro ha traído como consecuencia numerosas reacciones a nivel internacional, sobretodo por parte de países como Cuba o Venezuela. El nuevo canciller, fiel seguidor de la línea ultraderechista del presidente brasileño, defiende firmemente la necesidad de una intervención en el país venezolano,  “No se puede prohibir a las personas que defiendan el bien si no presentan certificado de santidad.”

Los conflictos no sólo han llegado desde Venezuela, si no que han sido predominantes en Cuba, desde donde han retirado hasta casi nueve mil funcionarios que actuaban en el programa de “más médicos” en Brasil, contratado por la ex presidenta Dilma Rousseff mediante un acuerdo en 2013.

Esta decisión tomada por parte del gobierno cubano fue la reacción ante las declaraciones de Bolsonaro, quien afirmó que para garantizar su permanencia, los médicos cubanos tenían que cumplir tres condiciones: la presentación de exámenes para revalidar títulos universitarios, contratación individual para garantizar que cada médico reciba totalmente su salario y permiso del gobierno cubano para que los familiares de los contratados puedan salir de Cuba.

Los continuos choques entre estos países desde la llegada de Bolsonaro a la presidencia brasileña nos muestran el incremento, cada vez mayor, de la tensión entre los bloques, cada vez más definidos por los distintos acuerdos y ataques que se están dando en América y el resto del mundo.