La última muerte ha sido la de una reclusa de 30 años, la cual había sido condenada por homicidio, el pasado lunes 23.

Es el tercer suicidio consecutivo que tiene lugar en la cárcel leonesa en la última semana. Ha tenido lugar en el módulo 8, exclusivo para mujeres, y ha hecho saltar las alarmas entre los funcionarios y la dirección de la cárcel. A estos hechos se les suma la muerte de otro preso, que de momento se está investigando, pero podría ser por sobredosis.

La dirección de la cárcel no ha tardado en asegurar que no se debe a una falta de personal o de cuidados, y ha lamentado las muertes en un comunicado público de su director, José Manuel Cendón, en el cual se refiere a las muertes como “sucesos tristes”,  sin dejar de elogiar en ningún momento la labor y el esfuerzo de los funcionarios.

Tampoco ha tardado en descartar la posibilidad de ampliar la plantilla sanitaria de la cárcel, la cual podría haber tenido una repercusión positiva a la hora de salvar la vida de una de las personas que se suicidó. Plantilla que desde hace tres meses se encuentra bajo mínimos, suspendiendo así el servicio médico 24 horas y limitándose a guardias focalizadas en ciertos puntos de la cárcel. En total, hablamos de tres médicos y 9 enfermeras con su supervisor correspondiente para los más de 700 internos que se encuentran en la cárcel leonesa.