Los trabajadores de Alcoa condicionan el sí a Parter a que garantice más de dos años de empleo. El, en “teoría”, único inversor para comprar las fábricas de A Coruña y Avilés no acepta tal condición.

Los trabajadores que empezaron la conocida “Marcha del aluminio” siguiendo las reivindicaciones “¡Alcoa no se cierra!” ya han superado la octava etapa.

La empresa ha iniciado estos últimos días negociaciones con el fondo suizo Parter. La intención de Alcoa era que los trabajadores de A coruña y Avilés dijeran que sí antes de firmar el contrato de venta con Parter, mientras los trabajadores pretenden que Parter garantice más de dos años de empleo.

Ante estas pretensiones, parecía que podría producirse un acuerdo durante la reunión de la mesa técnica de seguimiento producida el pasado jueves tarde. En ella están representadas las comunidades autónomas de Galicia y Asturias, los ministerios de Industria y Transición Ecológica, los sindicatos y la propia compañía estadounidense. Esta vez, también acudieron representantes del nuevo inversor. Pese a que la reunión se alargó un total de nueve horas, se cerró sin el esperado sí de los trabajadores.

Fuentes de las negociaciones cuentan que las conversaciones permanecieron prácticamente bloqueadas, desde los comités de los trabajadores exigen que se garantice el 100% del empleo más allá de los dos años a los que ya se comprometió. Pero Parter no lo aceptó, pues existe incertidumbre sobre el futuro de las industrias. De hecho, Francisco Conde, consejero de industria, tras la reunión explicó que la venta a Parter es la única manera de salvar las plantas de Alcoa; pero, aun así, se trata de una solución provisional si no se aclara el precio eléctrico para las industrias.

Debido a este futuro incierto, la otra cuestión que paralizó la negociación fue la petición de los comités de que se guardara el plan social de despidos, prejubilaciones y bajas, y que lo desempolve si hace falta dentro de dos años. El objetivo de esta demanda sería que en el caso de que el negocio quiebre o vaya mal, los operarios podrían irse con indemnizaciones inéditas: 60 días por año trabajado, sin límite de anualidades, más 10 000 euros por despedido. Pero Alcoa, también rechazó esta propuesta.