La cadena de supermercados DIA ha anunciado 2.100 despidos en España debido a las pérdidas multimillonarias de la cadena, a causa de la nefasta gestión y constantes pérdidas tanto de ventas como de inversiones en bolsa.

El informe anual de resultados de la empresa, elaborado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, ha desvelado una pérdida de 352,6 millones de euros este 2018, que triplican en negativo los beneficios obtenidos el año anterior, 101 millones. A esto, se le suma la caída de ventas de un 11,3%.

Como respuesta a estos datos, la empresa ejecutará 2.100 despidos de trabajadores, afectando al 8% de la plantilla en España. Según declaraciones de la directiva general de la empresa, esta medida ‘’tiene por objetivo asegurar la sostenibilidad futura de la compañía y reforzar la posición global del grupo’’.

A todo este cúmulo de caídas, pérdidas y malas gestiones se le suma el golpe final: la compañía acabó en quiebra técnica en diciembre de 2018 al perder el 90 % de sus acciones en Bolsa en una de las jornadas más desastrosas en la historia de la compañía.

Asimismo, los accionistas deben decidir si aceptan la OPA (Oferta Pública de Adquisición) anunciada por el magnate Mijaíl Fridman, dueño del 29% del capital, o desecharla y confiar en el plan del consejo de administración, que propone una recapitalización de 600 millones.

Ante una quiebra generalizada de la empresa y errores fatales en la dirección y gestión, la única solución que hay encima de la mesa es dejar a más de 2.100 familias sin sustento, mientras que los altos cargos como Mijaíl Fridman se desesperan por salvar la fortuna amasada.

En los momentos de recesión y quiebra, las grandes multinacionales solo se preocupan de luchar por continuar dentro del mercado, para seguir compitiendo y obteniendo beneficios multimillonarios, y despidos masivos como este ponen de manifiesto que les es irrelevante destruir miles de familias con tal de continuar enriqueciéndose.