Donald Trump ha decidido retirar a la India la designación de país en vías de desarrollo, lo que supondrá un aumento en los aranceles sobre los productos de importación en el país asiático, abriendo la puerta así a una nueva guerra comercial capitaneada por los Estados Unidos.

La India disfrutaba hasta el pasado viernes 31 de mayo de un estatus comercial preferencial, por ser considerado por los Estados Unidos como un país en vías de desarrollo. Sin embargo, el ejecutivo de Donald Trump anunció su intención de designar a la India como un país en desarrollo beneficiario, designación que se hizo efectiva el 5 de junio.

La India es el mayor beneficiado del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), el cual le permite importaciones preferenciales libres de impuestos de hasta 6600 millones de dólares, unos 7200 millones de euros. El Sistema Generalizado de Preferencias se trata de un régimen de exención del principio de Nación Más Favorecida (NMF), que obliga a los países de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a tratar las importaciones de los demás países miembros de manera igualitaria a la de los socios más desarrollados. El objetivo de esta exención es el de reducir aranceles para los países menos adelantados y propiciar su crecimiento económico.

La Casa Blanca ya advirtió en marzo que podría terminar con el trato preferencial si la India no estaba de acuerdo con ciertas reformas, pero decidió suspenderlo para no perjudicar políticamente al presidente Narendra Modi durante el período electoral.

Veinticuatro miembros del Congreso de los Estados Unidos enviaron a la administración una carta el 3 de mayo instándole a que no cancelase el acceso de la India al SGP. A pesar de ello, Trump se ha justificado declarando que la India no ha asegurado a Estados Unidos que vaya a proporcionar acceso equitativo y razonable a sus mercados.​

Este anuncio se produjo pocos días después de que el presidente norteamericano anunciara aranceles del 5% para todos los productos procedentes de México a partir del próximo 10 de junio, como represalia por la crisis migratoria en la frontera. Del mismo modo, amenazó con elevarlos hasta el 25% si el flujo no se detiene.​