Ya sea con desastres naturales o con atentados terroristas, el algoritmo de estas aplicaciones dispara los precios cuando la gente más demanda sus servicios.

El pasado lunes cayó sobre Madrid una tormenta eléctrica que afectó enormemente al tráfico y al transporte público, llegando a cerrar numerosos tramos de diferentes líneas de metro. Debido a esta tromba de agua que hizo saltar la alerta naranja para la población (es decir, un riesgo elevado), muchos de los habitantes se vieron obligados a tomar alternativas como Cabify o Uber, situación a la cual esta última empresa respondió triplicando el precio del trayecto, que varió de unos 9 euros hasta los 31. Cabify funcionó también de forma parecida, subiendo sus precios notablemente. 

Los usuarios han denunciado ya anteriormente este tipo de comportamiento del algoritmo, que usó el colapso del Mad Cool para elevar sus tarifas hasta los 80 euros por trayecto. Sin embargo, la empresa tampoco se ha quedado atrás en cuestión de atentados terroristas; hace ya tres años, en el atentado terrorista de Nueva York que resultó en 29 personas heridas por un artefacto explosivo, Uber aprovechó para elevar los precios de la zona hasta los 32 dólares por trayecto después de la advertencia de las autoridades del hallazgo de más artefactos explosivos en otras zonas de la ciudad.

También cabe destacar la toma de rehenes en un café de Sydney hace ya 5 años, en la cual también se registró un aumento desorbitado de los precios de la aplicación en la zona colindante.