El Consejo de la Unión Europea ha decretado la prolongación de las sanciones a Venezuela debido a que la situación en el país sigue “deteriorándose”, unas sanciones que se traducen fundamentalmente en la restricción de la venta de armas y equipamiento que pueda utilizarse para reprimir a la población venezolana.

De acuerdo con el Consejo, la situación de Venezuela continúa siendo insostenible para poder establecer un diálogo con sus representantes, en la medida que considera a éstos como culpables de la violación continuada de los derechos humanos en este país. De esta forma, Federica Mogherini, alta representante de Política Exterior de la UE afirma que, para que el cese de estas sanciones y el inicio de un diálogo entre la UE y Venezuela se pueda dar, el gobierno de Maduro habría que empezar a dar “los pasos necesarios para reinstaurar la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos”.

Esta decisión ha sido apoyada por los representantes de los Veintiocho, incluido el Gobierno español, aunque el Ministro de Exteriores Josep Borrell afirma que, si bien está de acuerdo con las sanciones, debe continuar defendiéndose la vía del diálogo y de la negociación.

Todo esto lo encontramos en un marco de críticas a la Unión Europea y al gobierno de Pedro Sánchez en concreto por continuar con la venta de armas a países como Arabia Saudí, que se dedica a violar de manera sistemática los derechos humanos, pero con quien conviene mantener relaciones diplomáticas, tanto por los recursos naturales con los que cuenta como con su “amistad” con los Estados Unidos, a diferencia de Venezuela.