Este acuerdo evitaría una frontera dura en Irlanda, lo que era un punto clave para el acuerdo. En los próximos días deberán ratificarlo tanto el Parlamento Europeo como el Parlamento británico.

El primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, han llegado a un acuerdo para el brexit, este último afirmaba: “Donde hay voluntad, hay un acuerdo. ¡Tenemos uno!”, instando también a los demás líderes europeos a respaldarlo, ya que lo considera “justo y equilibrado”.

A pesar de esto, el presidente de la Comisión Europea afirmaba: “Estoy contento por el acuerdo, pero triste por el brexit”, con esto último ha resumido sus sensaciones en la sesión con Boris Johnson.

Ahora el primer ministro británico espera poder conseguir la aprobación de sus parlamentarios, cosa que su antecesora no consiguió en tres ocasiones, pero Johnson confía en que pueda conseguirlo. Mientras tanto por el lado europeo, el acuerdo estará pendiente de la ratificación del Parlamento Europeo en los próximos días.

Uno de los puntos más problemáticos era la situación de Irlanda del Norte, ya que estos no querían ver peligrar los acuerdos de paz ni tener una frontera que pusiera trabas a la libre circulación de personas y mercancías en la isla.

Para ello han cedido las dos partes. Por una parte, Irlanda del Norte formará parte de la Unión Aduanera del Reino Unido pero por otra parte tendrá que cumplir con las normas del Mercado Único Europeo, esto implica que la frontera donde se harán los controles y verificaciones no será entre Irlanda e Irlanda del Norte sino que será en el mar de la isla.

El otro punto clave para el visto bueno británico es la concesión de derecho a veto a la asamblea parlamentaria de Irlanda del Norte para el mantenimiento del acuerdo, pero este consentimiento no lo podrían aplicar hasta dentro de cuatro años, lo que les proporciona una estabilidad temporal clave para el término del acuerdo.