Los jóvenes de Baleares deben destinar el 123% de su salario para poder costearse un alquiler individual, sin compartir.

Es uno de los datos que se recogen en el informe el Observatorio de la Emancipación referido al primer semestre de este año.

De esta forma, son los jóvenes del archipiélago balear los que tienen que hacer el mayor esfuerzo económico del Estado para costearse una vivienda, tanto de compra como de alquiler. Esta tendencia no es nueva si no que se mantiene desde hace años, y, además, ha evolucionado al alza.

En los últimos seis años, el porcentaje del sueldo que deben destinar al alquiler los menores de 29 años para vivir solos se ha más que duplicado.

Mientras que para alquiler en solitario, un joven de las islas debe invertir el 123% de su sueldo, para hacer frente a las cuotas de una hipoteca tendría que desembolsar el 91% de su salario.

En el último semestre ha caído la proporción de jóvenes que se encuentran emancipados. Ocho de cada diez siguen en casa de sus padres, a pesar de que la tasa de emancipación balear todavía está por encima de la media estatal.

Este hecho se debe a que la población joven que llega procedente de otras comunidades contribuye a difuminar las dificultades de los autóctonos para establecerse por su cuenta. Solo Cataluña, Navarra y La Rioja presentan porcentajes superiores al de las islas

El salario medio de un residente en las islas con edad comprendida entre los 16 y los 29 años se cifra en unos 11.000 euros netos al año, ligeramente por debajo de la media española.

Eso supone unos 900 euros mensuales (doce pagas anuales). Con este importe, y teniendo en cuenta el elevado valor de los alquileres en las islas, el resultado es que el sueldo medio de un joven del archipiélago no basta para poder abandonar el domicilio familiar.

Sin embargo, incluso compartiendo residencia, el joven balear tiene que destinar más de un 40% de sus ingresos al alquiler si vive en Palma, cuando lo recomendado es no superar el 30%.