Por primera vez, el Tribunal Supremo ha dado la razón a una camarera de pisos y le ha considerado el síndrome del túnel carpiano como una enfermedad profesional.

Un reconocimiento que llega tras años de lucha por parte del movimiento de las “kellys” pidiendo al Gobierno que incluya dicha lesión dentro del cuadro de enfermedades profesionales.

Esta trabajadora, limpiadora de habitaciones de hotel de la empresa pública Paradores, interpuso un recurso en el año 2013, en el que reclamaba que se reconociera el síndrome del túnel carpiano que padecía, y por el que estaba de baja por incapacidad temporal, como una enfermedad profesional derivada de su profesión. Antes de llegar al Supremo su petición había sido denegada por la mutua, la Seguridad Social, el tribunal de primera instancia y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

La profesión de camarera de pisos no se encuentra plasmada en el cuadro de enfermedades reconocidas en el Real Decreto 1299/2006, en el que aparece el síndrome de túnel carpiano. Sin embargo, ya una sentencia en el año 2014 reconoció esta misma enfermedad profesional a una camarera de pisos, ya que, aunque dicha profesión no aparezca en el listado de profesiones, el Supremo considera que, por el vocabulario utilizado, se trata de una lista abierta, por lo que no excluiría otras profesiones.

A pesar de esta sentencia, Miriam Barros, presidenta de las “Kellys” de Lanzarote, señala que no basta con este reconocimiento individual, sino que es necesario que el Gobierno lo incluya en el reglamento para que estén amparadas por la ley, ya que en la práctica se sigue negando y las trabajadoras tienen que recurrir a los juzgados, cuando no está a disposición de cualquiera elevar la sentencia al supremo, por cuestiones económicas.