Los “riders” de Valencia ganan la primera demanda colectiva contra Roodfoods Spain SL, titular de la plataforma digital Deliveroo en España, en una sentencia que reconoce la relación de carácter laboral de los repartidores con la empresa y que obliga a la compañía a abonar las cuotas correspondientes a la Seguridad Social.

Es una sentencia que pone contra las cuerdas el modelo de repartidores de Deliveroo. El Juzgado de Lo Social Número 6 de Valencia ha emitido el primer pronunciamiento judicial sobre la relación de la empresa con sus riders y ha determinado que son falsos autónomos. La magistrada asegura que la relación entre ambas partes presenta rasgos que solo son concebibles en el trabajo dependiente.

En la sentencia de 26 páginas, surgida tras la denuncia del trabajador Víctor Sánchez por su despido, la magistrada hace hincapié no solo en las penosas condiciones laborales de estos riders, sino también en la relación con la empresa en el día a día. Según asegura, se ha probado que el rider trabajaba siguiendo las instrucciones de la empresa y bajo las condiciones fijadas unilateralmente por la misma, desmintiendo así la supuesta autonomía de la que goza rían los trabajadores.

El factor determinante, según la sentencia, es el hecho de que los verdaderos medios de producción en esta actividad no son la bicicleta y el móvil que el repartidor o rider usa, sino la plataforma digital de emparejamiento de oferta y demanda propiedad de la empresa, en la que deben darse de alta restaurantes, consumidores y repartidores, y al margen de la cual no es factible la prestación del servicio. La empresa establecía la retribución por servicio, las condiciones de los restaurantes adheridos, o el precio cobrado a los clientes, siendo la empresa la única poseedora de la información necesaria para el manejo del sistema de negocio.

Sobre el horario que debía cumplir el trabajador , admite que es cierto que e ste ofertaba a la empresa las franjas horarias en las que quería trabajar, pero también es cierto que esas franjas tenían que estar dentro del horario previamente establecido por la empresa y que era esta quien finalmente decidía en qué horario iba a desempeñar sus funciones cada semana el repartidor.​​