violador servicio Estado
Alfonso Jesús Cabezuelo a la salida de los juzgados, El Mundo.

Alfonso Jesús Cabezuelo, el militar que abusó sexualmente de una joven en San Fermines de 2016, ha sido reincorporado al servicio militar sin todavía tener destino alguno.

Según informó el Boletín Oficial de Defensa, el pasado martes, el miembro de la “manada” que abusó de una joven de 18 años junto a los demás integrantes del grupo de amigos sevillano, ya no se encuentra suspendido de su cargo en las fuerzas militares del Estado, reintegrándose así al cuerpo militar a falta de conocer destino.

Los portavoces de la defensa justifican esta decisión haciendo uso del artículo 111.3 de la Ley de la Carrera Militar y explican que, en el “supuesto de cese en la suspensión de funciones por levantamiento de la prisión preventiva, el ministro de Defensa podrá acordar por resolución motivada en la que habrán de valorarse los hechos imputados, la trascendencia social y el interés del servicio, la prohibición de solicitar y obtener destino por un periodo de tiempo que no podrá exceder del momento de dictarse sentencia firme o auto de sobreseimiento también firme”.

No es la primera vez que se dan casos de violaciones en los cuerpos de seguridad o de defensa como, por ejemplo, el del Ejército del Aire de Bobadilla, Antequera, o el caso de los policías municipales de Estepona; siendo estos, supuestos defensores del orden público y constitucional, quienes, abusando de su poder, han hecho cuanto han querido a sus víctimas indefensas.

Guerrero, el Guardia Civil que también está siendo investigado en el caso de Pozoblanco junto al “Prenda” y Escudero, a pesar de la petición fiscal de reingreso en prisión por intento de fuga ya que sorprendido mientras intentaba hacerse con un pasaporte, tampoco ha sido expulsado del cuerpo y continúa en espera de conocer su destino.  La justicia continúa teniendo una doble vara de medir y Guerrero continúa en libertad a pesar de las pruebas evidentes de intento de fuga.

La independencia judicial y la dureza del peso de la ley, son frases que, una vez más, se quedan huecas  y vacías, rellenadas con impunidad para quienes están al servicio del Estado y sus intereses, viendo que, un condenado a 9 años de prisión, un violador, está al servicio del Estado.

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