El pasado día 17 en Palma tuvo lugar uno de los desahucios más tensos y violentos que se han producido desde hace tiempo en el lugar. Agentes de la policía hicieron posible el desalojo a golpe de porrazo y estrangulamiento, pese a la resistencia que pusieron activistas de organizaciones como Stop Desahucios Mallorca y el Frente Obrero.

Los propietarios, una pareja de mediana edad, fueron desahuciados por orden del arrendador del piso alegando que la pareja debía 160 euros de tasas, cosa que según fuentes de Stop Desahucios, es mentira. Por una “confusión” dos personas más se suman a la larga lista de tragedias como esta.

En 2018, se registraron en Baleares casi 5 desahucios al día en el primer semestre por impago en el alquiler, siendo en total 846. Los desahucios por alquileres continúan aumentando mientras que las ejecuciones hipotecarias han bajado. Si en 2013 se registraron en Baleares 1.580 desahucios de alquiler y 1.908 hipotecarios, en 2017 la tendencia se había invertido por completo: 1.465 desalojos por impagos de la renta y solo 784 por no cumplir con el préstamo del banco. 

Mientras que la clase obrera cada vez puede optar menos a hipotecarse y se ve obligada al uso de alquileres, el precio del alquiler se dispara un 58% desde 2012, lo cual imposibilita a muchas familias poder permitirse tal “lujo”.

Poner fin a los desahucios de inquilinos que no podían pagar su hipoteca o abonar el alquiler era una de las máximas prioridades de PSIB, Podemos y Més. De hecho, el gobierno de Baleares ha sido alternado por PSOE y PP reiteradamente durante los últimos años, y los partidos de “izquierda” han aumentado sus representaciones en el parlamento.

Aun así, una vez más, la realidad nos demuestra que no importa las siglas que lleve el partido que gobierne en un estado capitalista, la banca siempre gana, y el Estado no puede garantizar a la población ni los derechos más básicos, mientras que un puñado de empresarios y banqueros se enriquecen cada vez más a costa de la miseria de la clase obrera, demostrando nuevamente la incapacidad de los “gobierno del cambio” para frenar la miseria de los trabajadores.